miércoles, 18 de julio de 2018

FERIA DE EL CARMEN 2018


Desde el lunes en la noche me debía esta publicación pero por la carga de trabajo, no había podido escribir.
Visita obligada a El Carmen.
Juegos para Sofía. Distracciones y comida para todos.
Después de revisar brevemente cuatro calles de la gran feria que se instala en los alrededores de este bello Templo, decidimos cenar en uno de tantos puestos.
Osbe ya se había comprado unos esquites. Sofi pidió un agua de jamaica. Yo, una pelona.
El mesero, mientras le hacía mi pedido, me ofrecía muchas otras cosas: "tenemos mole de panza" y no se qué otras cosas más me recitó de memoria a las cuales no hice caso ya que a mi se me antojaba una pelona y nada mas.
Toma la orden y se va.
Regresa con el agua de Sofi y Osbe le pregunta: "¿Tiene botellas de agua simple?" a lo que el mesero le responde con un silencio como de 7 segundos (eternos, en los cuales se le quedaba viendo a Osbe como tratando de procesar la difícil pregunta)... y después de ese momento incómodo, al fin articula “No. No vendemos botellas de agua simple”.
Ok. Se va.
Regresa.
Me informa que no me puede vender una pelona. Que la orden viene de dos. Muy bien, le digo. Traéme las dos.
Se va.
Me trae las pelonas y nos las empacamos entre Osbe y yo. A Sofi se le han antojado los esquites de Osbe y les da un buen baje.
Terminamos de merendar y el mesero está en la mesa que está atrás de mi y le pido la cuenta. Se voltea a verme y me dice “Si, claro. ¿Quién los está atendiendo?”. A lo que le contesto “¡Tú!”. Sonrie nervioso y pide tiempo para traer la cuenta.
Lo vemos que se hace bolas con atender sus mesas y preguntarle a otro compañero mesero cuánto nos debe cobrar. Nos paramos y vamos hacia este segundo personaje, que se ve más dueño de la situación.
Pagamos y nos incorporamos al mar de gente que a duras penas nos deja avanzar por la 17 Oriente, para poder llegar a la 3 sur y tomar el taxi que nos llevará de regreso a casa.

Definitivamente, quien se llevó la noche fue nuestro mesero y su “¿Quién los está atendiendo?”.
¿Drogado, tomado o simplemente no le sube el agua al tinaco?
Lo que fuera.
Diría mi papá: me gustaría ser caricaturista para poder inmortalizar el momento.
Pero como no lo soy, lo escribo para recordar lo que nos sucedió un 16 de Julio de 2018, veintidós años después de que fui a cenar unas chalupas sobre la 16 de Septiembre con mis amigos a las 12 de la noche para que pensara en otra cosa que no fuera que estábamos velando a mi papá.